“Moverse,
la mejor solución”
Por Pablo
Hernán Aimetta
Hoy en día, la falta de actividad
física, sedentarismo, acarrea tanto
en niños y adultos una de las principales
causas de enfermedades y factores de riesgo.
Salir de ese estancamiento y moverse es una
buena opción.
Está comprobado que la realización
de ejercicio físico a disminuido mucho
en las últimas décadas, a causa
del stress de la vida cotidiana y los avances
tecnológicos que siempre apuntan a
una vida mas cómoda y estática.
Los adultos con sus trabajos y obligaciones
y los niños con sus juegos electrónicos
y computadoras encarcelan a la vida en movimiento
y recreativa, sin dejar opción al
desarrollo del cuerpo y la mente.
El estrés, que nos conlleva la vida
moderna produce en la mayoría de las
personas, que estas no posean de tiempo suficiente
para desarrollar algún tipo de actividad
física, y con los adelantos tecnológicos
existentes cada vez resulta más fácil
no moverse, ni para hacer las compras, lo
hacen desde la Web. El adulto debido a la
situación socio económico que
afronta nuestro país, dedica su tiempo
a trabajar, en búsqueda de un salario
digno, para afrontar los gastos familiares,
y así poder sustentar las necesidades
básicas de la vida, esto produce también
en los niños que la falta de atención
por parte de sus pares, los derive a una
vida sedentaria y cómoda por falta
de la motivación de los padres, y
la falta de comunicación que hay en
la familia, optando como opciones el ocio
virtual, computadora y televisión.
No es muy difícil notar que las plazas
y parques, cada día están mas
despobladas. Si nos remontamos unos cuantos
siglos atrás, a nuestros orígenes,
el hombre primitivo, desarrollaba una vida
cotidiana más activa, gozaba de buena
salud debido a que realizaba actividad física,
entendiendo por esta a todo movimiento corporal
producido por los músculos y que requiere
un gasto energético.
Cuando el movimiento es programado, estructurado,
repetitivo y es realizado para mejorar o
mantener uno o más de los componentes
del estado de forma física, lo denominamos
ejercicio físico. Ellos para comer
debían cazar, caminar largas distancias
en búsqueda de su codiciada presa,
adultos como niños interactuaban para
la obtención de su alimento, no existía
transporte alguno, ni las comodidades que
hoy en día nos subyacen hacia el sedentarismo
y a la falta de movilidad. Se encontraban
en un continuo ejercicio físico, lo
que producía un gran gasto calórico,
beneficiando sus calidades de vida.
El progreso del hombre, la industrialización,
trajo muchas virtudes, pero no podemos hacerle
la vista gorda, su contracara nos trajo reflejados
una vida más sedentaria y escasa de
movimientos. Sin pensar que en compañía
de los malos hábitos alimenticios
que hoy en día llevamos, el hombre
le da mas importancia a sus tiempos que a
su salud , casi sin tomar conciencia de esto,
se alimenta en Fast Food, con comida chatarra.
Esta suma de estancamiento, escasez de ejercicio
y mala alimentación, es la gran problemática
que posee nuestra sociedad llevando al individuo
a caer en factores de riesgos y enfermedades,
de las cuales son difíciles escapar.
Para evitar caer en esta vida sedentarista,
es necesario que tengamos hábitos
relacionados con la actividad física,
ponerle movimiento es la mejor solución.
Estos son algunos de los beneficios de tener
una vida activa:
• Disminuye el riesgo de mortalidad
por enfermedades cardiovasculares.
Previene y/o retrasa el desarrollo de hipertensión
arterial, y disminuye los valores de tensión
arterial en hipertensos.
• Mejora el perfil de los lípidos
en sangre (reduce los triglicéridos
y aumenta el colesterol HDL).
• Disminuye el riesgo de padecer Diabetes
no insulino dependiente.
• Disminuye el riesgo de padecer ciertos
tipos de cáncer (colon, mama).
Mejora el control del peso corporal.
• Ayuda a mantener y mejorar la fuerza
y la resistencia muscular, incrementando
la capacidad funcional para realizar otras
actividades físicas de la vida diaria.
• Ayuda a mantener la estructura y
función de las articulaciones, por
lo que puede ser beneficiosa para la artrosis.
• Ayuda a conciliar y mejorar la calidad
del sueño.
• Mejora la imagen personal.
• Ayuda a liberar tensiones y mejora
el manejo del estrés.
• Ayuda a combatir y mejorar los síntomas
de la ansiedad y la depresión, y aumenta
el entusiasmo y el optimismo.
• En adultos de edad avanzada, disminuye
el riesgo de caídas, ayuda a retrasar
o prevenir las enfermedades crónicas
y aquellas asociadas con el envejecimiento.
De esta forma mejora su calidad de vida y
aumenta su capacidad para vivir de forma
independiente.
Usted puede hacer varios tipos de actividad
física, sin necesidad de requerir
demasiado tiempo, caminar, subir escaleras
o los quehaceres del hogar, son algunos de
los tantos ejercicios. Cualquier tipo de
actividad física ayuda a prevenir
enfermedades y mejorar la calidad de vida.
Propongo desde este artículo concientizarlos
en la gran importancia y los numerosos beneficios
físicos y psicológicos que
nos deriva la práctica de actividad
física regular. Con solo dejar un
poco el ocio virtual a un lado y salir con
los chicos al parque para que jueguen, hacer
las compras personalmente y no mediante la
Web, bajarse unas paradas antes al tomar
el colectivo, o estacionar a mayor distancia
el auto, es una de las tantas formas de contrarrestar
la vida sedentaria. Debemos romper ese mito
que muchos sostienen que para considerar
una actividad como ejercicio físico,
esta debe ser dolorosa, y devastadora.
En principio dejemos un poco de lado los
malos hábitos y empecemos junto a
nuestros pares a cuidar nuestra salud, realizar
actividad física esta al alcance de
todos, no hay mejor motivación que
ver los resultados, las plazas se volverán
a poblar, la familia se sentirá mas
unida y ustedes con mas fuerza y voluntad
de afrontar los duros días que nos
tocan vivir. Solo se trata de mantener una
constancia. Para lograrlo ponerse en moviendo
es la mejor opción.
Pablo Hernán
Aimetta
Profesor Nacional de Educación Física
Bibliografía:
-Ibáñez, J., Eseverri, C.,
Martín, E., Gorostiaga, E. "Ejercicio
físico en la prevención y el
tratamiento de la obesidad". Instituto
Navarro de Deporte y Juventud. Gobierno de
Navarra. Pamplona, 2000.
- Muñoz, M., Aranceta, J., García-Jalón,
I. "Nutrición aplicada y dieto
terapia". Eunsa. Pamplona, 1999.
- Ardrey, Robert. La evolución del
hombre: la hipótesis del cazador.
Madrid: Alianza Editorial, 3ª ed., 1983.
Análisis de la evolución de
la especie humana desde la necesidad de buscar
alimentos.
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